Iglesia Luterana Cristo Redentor
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LA LITURGIA DE LAS HORAS

OFICIO DE LECTURA

 

INVOCACIÓN INICIAL

 
P:        Dios mío, ven en mi auxilio
C:        Señor, date prisa en socorrerme
 
P:        Gloria al Padre, y al Hijo
, y al Espíritu Santo.
C:        Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


Himno: CON ENTREGA, SEÑOR, A TI VENIMOS
 
Con entrega, Señor, a ti venimos, escuchar tu palabra deseamos;
que el Espíritu ponga en nuestros labios la alabanza al Padre de los cielos.
 
Se convierta en nosotros la palabra en la luz que a los hombres ilumina, en la fuente que salta hasta la vida, en el pan que repara nuestras fuerzas;
 
en el himno de amor y de alabanza que se canta en el cielo eternamente, y en la carne de Cristo se hizo canto de la tierra y del cielo juntamente.
 
Gloria a ti, Padre nuestro, y a tu Hijo, el Señor Jesucristo, nuestro hermano, y al Espíritu Santo, que, en nosotros, glorifica tu nombre por los siglos. Amén

SALMODIA
 

Salmo 18: 2-30 I- ACCIÓN DE GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA

 

L: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
 
A: Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.
 
B: Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.
 
A: Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte.
 
B: En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios: desde su templo él escuchó mi voz y mi grito llegó a sus oídos.
 
P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

L:  Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.
 

Salmo 18 II

 

L: El Señor me libró porque me amaba.
 
A: Entonces tembló y retembló la tierra, vacilaron los cimientos de los montes, sacudidos por su cólera; de su rostro se alzaba una humareda, de su boca un fuego voraz, y lanzaba carbones ardiendo.
 

B: Inclinó el cielo y bajó con nubarrones debajo de sus pies;
volaba sobre un querubín cerniéndose sobre las alas del viento,
envuelto en un manto de oscuridad:
 
A: como un toldo, lo rodeaban oscuro aguacero y nubes espesas;
al fulgor de su presencia, las nubes se deshicieron en granizo y centellas;


 
B: y el Señor tronaba desde el cielo, el Altísimo hacía oír su voz:
disparando sus saetas, los dispersaba, y sus contínuos relámpagos los enloquecían.
 
A: El fondo del mar apareció, y se vieron los cimientos del orbe,
cuando tú, Señor, lanzaste el fragor de tu voz, al soplo de tu ira.
 
B: Desde el cielo alargó la mano y me sostuvo, me sacó de las aguas caudalosas, me libró de un enemigo poderoso, de adversarios más fuertes que yo.
 
A: Me acosaban el día funesto, pero el Señor fue mi apoyo:
me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba. 


P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
L: El Señor me libró porque me amaba.
 
Salmo 18 III

 

L: Señor, tú eres mi lámpara, tú alumbras mis tinieblas.
 
A: El Señor retribuyó mi justicia, retribuyó la pureza de mis manos, porque seguí los caminos del Señor y no me rebelé contra mi Dios; porque tuve presentes sus mandamientos y no me aparté de sus preceptos;
 

B: Le fui enteramente fiel, guardándome de toda culpa; el Señor retribuyó mi justicia, la pureza de mis manos en su presencia.
 
A: Con el fiel, tú eres fiel; con el íntegro, tú eres íntegro; con el sincero, tú eres sincero; con el astuto, tú eres sagaz. Tú salvas al pueblo afligido y humillas los ojos soberbios.
 
B: Señor, tú eres mi lámpara; Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
Fiado en ti, me meto en la refriega; fiado en mi Dios, asalto la muralla.
  
P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
L: Señor, tú eres mi lámpara, tú alumbras mis tinieblas.
 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

(Se puede utilizar la lectura a continuación o cualquier otra)

 

Del Apóstol Santiago 1: 22-25
 
Llevad a la práctica la palabra y no os limitéis a escucharla, engañándoos a vosotros mismos. El que se concentra en el estudio de la ley perfecta (la que hace libre) y es constante no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, éste encontrará la felicidad en practicarla.
 

REFLEXIÓN

 

ORACIÓN RESPOSORIAL: SEÑOR, DIOS ETERNO
 
1.         Señor, Dios eterno, alegres te cantamos, a ti nuestra alabanza, a ti, Padre del cielo, te aclama la creación.
 
2.         Postrados ante ti, los ángeles te adoran y cantan sin cesar:
 
3.         Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo; llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
 
4.         A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles, la multitud de los profetas te enaltece, y el ejército glorioso de los mártires te aclama.
 
5.         A ti la Iglesia santa, por todos los confines extendida, con júbilo te adora y canta tu grandeza:
 
6.         Padre, infinitamente santo, Hijo eterno, unigénito de Dios, santo Espíritu de amor y de consuelo.
 
7.         Oh Cristo, tú eres el Rey de la gloria, tú el Hijo y Palabra del Padre, tú el Rey de toda la creación.
 
8.         Tú, para salvar al hombre, tomaste la condición de esclavo
en el seno de una virgen.
 
9.         Tú destruiste la muerte y abriste a los creyentes las puertas de la gloria.
 
10.       Tú vives ahora, inmortal y glorioso, en el reino del Padre. Tú vendrás algún día, como juez universal.
 
11.       Muéstrate, pues, amigo y defensor de los hombres que salvaste.
 
12.       Y recíbelos por siempre allá en tu reino, con tus santos y elegidos.
 
13.       Salva a tu pueblo, Señor, y bendice a tu heredad. Sé su pastor, y guíalos por siempre.
 
14.       Día tras día te bendeciremos y alabaremos tu nombre por siempre jamás.
 
15.       Dígnate, Señor, guardarnos de pecado en este día. Ten piedad de nosotros, Señor, ten piedad de nosotros.
 
16.       Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. A ti, Señor, me acojo, no quede yo nunca defraudado.
 

SE PUEDEN AÑADIR ORACIONES

Y PETICIONES DE LA COMUNIDAD


P:
Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los seres humanos, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:

 
Padre nuestro...

ORACIÓN FINAL
 
P: OREMOS, . . .


Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche: tú que eres siempre inmutable, da firmeza a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y de las horas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
C: Amén
 
CONCLUSIÓN
 
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
C: Amén.

(Solo los ministros ordenados)

P: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, † Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre,

C: Amén.



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