Iglesia Luterana Cristo Redentor
LCMS

LAUDES
(Oración de la mañana)
Celebrando la Misericordia de Dios
INVOCACIÓN INICIAL
P: Señor, abre mis labios
C: Y mi boca proclamará tu alabanza.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
INVITATORIO
Salmo 94 - INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
P: Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
A: Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
B: Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.
A: Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
B: Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
A: Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso»
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
HIMNO
SALMODIA
L: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
A: Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del hombre traidor y malvado.
B: Tú eres mi Dios y protector, ¿por qué me rechazas? ¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por mi enemigo?
A: Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.
B: Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara, Señor, Dios mío.
A: ¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué te me turbas? Espera en Dios, que volverás a alabarlo: «Salud de mi rostro, Dios mío.»
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Isaías 38: 10-14. 17-20
L: Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.
A: Yo pensé: «En medio de mis días tengo que marchar hacia las puertas del abismo; me privan del resto de mis años.»
B: Yo pensé: «Ya no veré más al Señor en la tierra de los vivos, ya no miraré a los hombres entre los habitantes del mundo.
A: Levantan y enrollan mi vida como una tienda de pastores. Como un tejedor devanaba yo mi vida, y me cortan la trama.»
B: Día y noche me estás acabando, sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león, día y noche me estas acabando.
A: Estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen: ¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
B: Me has curado, me has hecho revivir, la amargura se me volvió paz cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía y volviste la espalda a todos mis pecados.
A: El abismo no te da gracias, ni la muerte te alaba, ni esperan en tu fidelidad los que bajan a la fosa.
B: Los vivos, los vivos son quienes te alaban: como yo ahora. El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
A: Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas todos nuestros días en la casa del Señor.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Protégenos, Señor, todos los días de nuestra vida.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
L: ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.
A: ¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión, y a ti se te cumplen los votos, porque tú escuchas las súplicas.
B: A ti acude todo mortal a causa de sus culpas; nuestros delitos nos abruman, pero tú los perdonas.
A: Dichoso el que tú eliges y acercas para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa, de los dones sagrados de tu templo.
B: Con portentos de justicia nos respondes, Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra y del océano remoto;
A: Tú que afianzas los montes con tu fuerza, ceñido de poder; tú que reprimes el estruendo del mar, el estruendo de las olas y el tumulto de los pueblos.
B: Los habitantes del extremo del orbe se sobrecogen ante tus signos, y a las puertas de la aurora y del ocaso las llenas de júbilo.
A: Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales;
B: riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes; coronas el año con tus bienes, las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
A: rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en Sión.
LECTURA BREVE: 1Tesalonicenses 5:4-5
No viváis, hermanos y hermanas, en tinieblas para que el día del Señor no os sorprenda como ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas.
RESPONSORIO BREVE
L: Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
C: Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
L: Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
C: Espero en tu palabra.
L: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
CÁNTICO EVANGÉLICO
San Lucas 1: 68-79
P: De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
C: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
P: De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
PRECES
P: Bendigamos a nuestro Salvador, que con su resurrección ha iluminado el mundo, y digámosle suplicantes:
C: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
L: Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal en memoria de tu santa resurrección, te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria ilumine todo nuestro día.
C: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
L: Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:
dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicia de nuestro día.
C: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
L: Concédenos crecer hoy en tu amor, a fin de que todo concurra para nuestro bien y el de nuestros hermanos y hermanas.
C: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
L: Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante todos los seres humanos, para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.
C: Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
P: Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACIÓN
P: Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le muestras el camino de la salvación: concédenos la abundancia de tu gracia para que preparemos, delante de ti, sendas de justicia y de paz. Tú que vives y reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
C: Amén.
(Solo los ministros ordenados)
P: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, † Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre,
C: Amén.