Iglesia Luterana Cristo Redentor
LCMS

VÍSPERAS II
(Oración de la tarde)
Celebrando la Cruz Redentora
de Cristo nuestro Señor
P: Dios mío, ven en mi auxilio
C: Señor, date prisa en socorrerme
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: QUÉDATE JUNTO A NOSOTROS
Quédate junto a nosotros,
quela tarde está cayendo;
pues sin Ti a nuestro lado
nada hay justo, nada hay bueno.
Caminamos solos por nuestro camino
cuando vemos a la vera un peregrino,
nuestros ojos, ciegos de tanto penar,
se nos llenan de vida, se nos llenan de paz.
Buen amigo, quédate a nuestro lado,
pues el día ya sin luces se ha quedado;
con nosotros quédate para cenar
y comparte mi mesa y comparte mi pan.
Tus palabras fueron la luz de mi espera
y nos diste una fe más verdadera;
al sentarnos junto a Ti para cenar
conocimos quién eras al partirnos el pan.
SALMODIA
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
L: Cristo es nuestra paz, y por la sangre de su cruz nos reconcilió con Dios.
A: ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.
B: Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor,
A: según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia en el palacio de David.
B: Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.»
A: Por mis hermanos y compañeros, voy a decir:. «La paz contigo.» Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Cristo es nuestra paz, y por la sangre de su cruz nos reconcilió con Dios.
Salmo 127 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
L: Acerquémonos a la ciudad del Dios vivo y a Jesús, mediador de la nueva alianza.
A: Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas.
B: Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, los que coméis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
A: La herencia que da el Señor son los hijos; una recompensa es el fruto de las entrañas: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud.
B: Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN: Efesios 1: 3-10
L: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención.
A: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
B: El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados e irreprochables ante él por el amor.
A: Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
B: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
A: Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante: hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza, las del cielo y las de la tierra.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Por Cristo, por su sangre, hemos recibido la redención.
LECTURA BREVE: 2 Timoteo 2: 10-12a
Todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación que está en la incorporación a Cristo Jesús y la gloria eterna. Verdadera es la sentencia que dice: Si hemos muerto con él, viviremos también con él. Si tenemos constancia en el sufrir, reinaremos también con él.
RESPONSORIO BREVE
L: Junto a la cruz del Señor, estaba santa María, la reina del cielo y señora del mundo.
C: Junto a la cruz del Señor, estaba santa María, la reina del cielo y señora del mundo.
L: Feliz ella, que, sin morir, mereció la palma del martirio.
C: La reina del cielo y señora del mundo.
L: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Junto a la cruz del Señor, estaba santa María, la reina del cielo y señora del mundo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Cántico de la Santísima Virgen María, El Magnificat. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR: San Lucas 1:46-55
P: Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
C: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
P: Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
PRECES
P: Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
L: Pastor eterno, protege a nuestro obispo Steve y a todos los pastores de la Iglesia, especialmente al Padre Beto y Padre José.
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
L: Mira con bondad a los que sufren persecución y líbralos de todas sus angustias, especialmente a la comunidad inmigrante en los Estados Unidos.
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
L: Compadécete de los pobres y necesitados y da pan a los hambrientos.
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
L: Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
L: No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.
C: Protege, Señor, a tu pueblo.
P: Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común: Padre nuestro...
ORACIÓN
P: Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
C: Amén.
CONCLUSIÓN
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
C: Amén
(Solo los ministros ordenados)
P: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, † Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre,
C: Amén.
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