Iglesia Luterana Cristo Redentor
LCMS

VÍSPERAS III (Oración de la tarde)
En Honor a La Virgen María Madre de Dios Hijo SALMODIA L: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Ant. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
Salmo 27 II L: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo. A: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. B: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos, ominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo. Cántico de la Santísima Virgen María, El Magnificat. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR: San Lucas 1:46-55 PRECES
Se pueden añadir algunas intenciones libres. ORACIÓN C: Amén. CONCLUSIÓN
(Solo los ministros ordenados) P: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, † Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, C: Amén.
P: Dios mío, ven en mi auxilio
C: Señor, date prisa en socorrerme
P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: SALVE, DEL MAR ESTRELLA
Salve, del mar Estrella, salve, Madre sagrada
de Dios y siempre virgen, puerta del cielo santa.
Tomando de Gabriel el «Ave», Virgen alma,
mudando el nombre de Eva, paces divinas trata.
La vista restituye, las cadenas desata,
todos los males quita, todos los bienes causa.
Muéstrate madre, y llegue por ti nuestra esperanza
a quien, por darnos vida, nació de tus entrañas.
Entre todas piadosa, Virgen, en nuestras almas,
libres de culpa, infunde virtud humilde y casta.
Vida nos presta pura, camino firme allana,
que quien a Jesús llega eterno gozo alcanza.
Al Padre, al Hijo, al Santo Espíritu alabanzas;
una a los tres le demos, y siempre eternas gracias. Amén.
Salmo 27 I - CONFIANZA ANTE EL PELIGRO
A: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
B: Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
A: Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
B: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor
contemplando su templo.
A: Él me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca;
B: y así levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca; en su tienda sacrificaré sacrificios de aclamación: cantaré y tocaré para el Señor.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?
L: Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme.
A: Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro.» Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro.
B: No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio; no me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación.
A: Si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá.
Señor, enséñame tu camino, guíame por la senda llana, porque tengo enemigos.
B: No me entregues a la saña de mi adversario, porque se levantan contra mí testigos falsos, que respiran violencia.
A: Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
B: Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS Colosenses 1: 12-20
B: Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
A: Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
A: Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo.
B: Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas: haciendo la paz por la sangre de su cruz con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.
LECTURA BREVE: Gálatas 4: 4-5
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
RESPONSORIO BREVE
L: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
C: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
L: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
C: El Señor está contigo.
L: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
P: Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
C: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
P: Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
P: Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
C: Señor, escúchanos.
L: Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
C: Señor, escúchanos.
L: Tú que nos diste a María por Madre, concede salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores, y a todos abundancia de salud y de paz.
C: Señor, escúchanos.
L: Tú que hiciste de María la llena de gracia, concede la abundancia de tu gracia a todos los seres humanos; especialmente los pobres, olvidados, discriminados y perseguidos.
C: Señor, escúchanos.
L: Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor, y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.
C: Señor, escúchanos.
L: Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.
C: Señor, escúchanos.
P: Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:
Padre nuestro...
P: Señor, Dios nuestro, en tu admirable providencia quisiste que la Madre de tu único Hijo experimentase las angustias y los sufrimientos humanos; consuelo a los afligidos y libera a los cautivos, concede a los que sufren cualquier modo de esclavitud la verdadera libertad de los hijos e hijas de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
C: Amén