Iglesia Luterana Cristo Redentor
LCMS

LAUDES II
(Oración de la mañana)
Celebrando la Cruz Redentora
de Cristo nuestro Señor
INVOCACIÓN INICIAL
P: Señor, abre mis labios
C: Y mi boca proclamará tu alabanza.
INVITATORIO
Salmo 94 - INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
P: Al Señor, al Dios grande, venid, adorémosle.
A: Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
B: Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.
A: Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
B: Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
A: Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso»
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: ALTÍSIMO SEÑOR
Altísimo Señor, que supisteis juntar
a un tiempo en el altar ser Cordero y Pastor.
a quien por mí quiso morir.
Cordero divinal, por nuestro sumo bien
inmolado en Salén; en tu puro raudal
de gracia celestial lava mi corazón
que fiel te rinde adoración.
Suavísimo maná que sabe a dulce miel,
ven, y del mundo vil nada me gustará;
ven, y se trocará del destierro cruel
con tu dulzura la amarga hiel.
Oh convite real, do sirve el Redentor
al siervo del Señor comida sin igual;
Pan de vida imnortal, ven a entrañarte en mí
y quede yo trocado en Ti.
Si osare a Ti venir, das muerte al pecador,
y de celeste ardor das al justo vivir.
Ay, que triste morir; de vida en el manjar
de tal veneno y muerte hallar.
Los ángeles al ver tal Gloria y majestad,
con profunda humildad adoran su poder,
sin ellos merecer la dicha de gustar
el pan del cielo, hecho manjar.
SALMO 63: 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
L: Mi alma está unida a ti, Señor Jesús.
A: ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.
B: ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.
A: Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos, y mis labios te alabarán jubilosos.
B: En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Mi alma está unida a ti, Señor Jesús.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Daniel 3: 57-88. 56
L: Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.
A: Ángeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor. Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
B: Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor.
A: Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor. Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.
B: Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al Señor. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor.
A: Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
B: Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor. Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor.
A: Fieras y ganados, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Hijos de los hombres, bendecid al Señor; bendiga Israel al Señor.
B: Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor. Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
A: Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
B: Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos; tu fidelidad los que bajan a la fosa.
P: Gloria al Padre, y al Hijo _, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Dios quiso reconciliar consigo todas las cosas por la sangre de Cristo.
A: Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.
B: Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.
A: Que los fieles festejen su Gloria y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos:
B: para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones, sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.
A: Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles.
P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: Dios quiso reconciliar consigo todas las cosas por la sangre de Cristo.
LECTURA BREVE: Hebreos 2: 9b-10
Vemos a Jesús coronado de gloria y de honor por haber padecido la muerte. Así, por amorosa dignación de Dios, gustó la muerte en beneficio de todos. Pues como quisiese Dios, por quien y para quien son todas las cosas, llevar un gran número de hijos a la gloria, convenía ciertamente que perfeccionase por medio del sufrimiento al que iba a guiarlos a la salvación.
RESPONSORIO BREVE
L: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
C: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
L: Porque con tu santa cruz redimiste al mundo.
C: Y te bendecimos.
L: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR San Lucas 1:68-79
L: De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
C: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarón Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
P: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
C: Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
L: De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
PRECES
P: Oremos a nuestro Redentor, que por su cruz nos ha salvado, y digámosle confiados:
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
L: Hijo de Dios, que por el símbolo de la serpiente de bronce sanaste al pueblo de Israel, protégenos hoy de las heridas del pecado.
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
L: Hijo del hombre, que fuiste elevado en la cruz, como la serpiente fue elevada por Moisés en el desierto, elévanos hasta la gloria de tu reino.
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
L: Hijo unigénito del Padre, que has sido enviado al mundo para que todo el que crea en ti no perezca, concede la vida eterna a los que buscan tu rostro.
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
L: Hijo amado del Padre, que has sido enviado al mundo no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvado por ti,
concede el don de la fe a todos nuestros familiares y amigos, para que obtengan la salvación.
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
L: Hijo eterno del Padre, que viniste a prender fuego a la tierra para que el mundo entero ardiera, haz que vivamos de acuerdo con la verdad y lleguemos a la luz.
C: Por tu cruz, sálvanos, Señor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
P: Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACIÓN
P: Señor, Dios nuestro, que has querido salvar a todos los seres humanos por medio de tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que nos has dado a conocer en la tierra la fuerza misteriosa de la cruz de Cristo, que podamos alcanzar en el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
C: Amén.
CONCLUSIÓN
P: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
C: Amén.
(Solo los ministros ordenados)
P: Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, † Hijo, Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre,
C: Amén.
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